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Homeschool… “un bicho raro”

Ciertamente dentro de la cultura latinoamericana, es difícil encontrar personas que hayan tomado esta opción de educación para sus hijos, de hecho creo que solo en países como EE.UU y Australia esta práctica es más común, pero todos los demás somos “bichos raros”.

Cuando le cuento a la gente que educo a mis hijos en casa, los rostros de sorpresa nunca faltan. A continuación surgen las siguientes preguntas: ¿cómo lo haces? , ¿se puede hacer eso?

Ciertamente dentro de la cultura latinoamericana, es difícil encontrar personas que hayan tomado esta opción de educación para sus hijos, de hecho creo que solo en países como EE.UU y Australia esta práctica es más común, pero todos los demás somos “bichos raros”.

La verdad es que la primera vez que mi esposo me habló de esta posibilidad para nuestro hogar, mi respuesta fue “ni loca, yo jamás podría educar a mis hijos en casa, si quieres hazlo tu”, a lo que mi amado cónyuge respondió “yo con gusto lo haría”.

Para ser honesta tenía más de una razón para decir no a “semejante propuesta”. Primero, no me había destacado mucho en mi vida por la paciencia y creo que mi hermana menor podría dar testimonio de eso; segundo qué iba a pasar con mi carrera, todos esos años de estudio y mis sueños de alcanzar mínimo una gerencia, jajaja; tercero, !que miedo! Siempre había percibido que los “profes” eran personas que tenían que aguantar “d-e-m-a-s-i-a-d-o” y con todas sus letras, por lo que no deseaba ser su colega.

En Septiembre del año pasado, nuestro primer hijo J. empezaría su escolarización, así que de todas las posibles escuelas, escogimos una que al comienzo parecía inalcanzable. Siendo uno de los Centros educativos más costosos de nuestra ciudad, solo un milagro podría poner a nuestro primogénito ahí, ¿sabe qué paso? el milagro ocurrió, lo aceptaron y con beca financiera, parecía que nuestros dilema estaba resuelto. Día a día vimos a J. avanzando en las filas de los pequeños de Pre escolar. Fue una experiencia inolvidable y de la cual damos gracias al Señor.

El año transcurría con sus altos y bajos como creo que le sucede a todos los niños que empiezan su primer año de Jardín, tuvo una maestra excelente y amigos especiales. Sin embargo la idea del homeschool, desde la primera vez que la escuché no dejaba de darme vueltas. Así que finalmente cuando tuve la certeza de lo que teníamos que hacer, tomamos una decisión que cambiaría el rumbo de muchas cosas en nuestro hogar.

A lo largo de casi un mes, hice una exhaustiva investigación al respecto. ¿Qué es el homeschool/educación en casa? ¿Es legal? ¿Qué pros y contras tiene? ¿Cómo lo han hecho otros? Fueron varias semanas de Internet, entrevistas a personas que lo hubieran hecho antes, revisar las leyes de mi país y buscar material con el que pudiera empezar.

Al cabo de 4 meses de hacerlo, todavía tengo muchas preguntas  y seguramente mucho por aprender, pero puedo decir que conozco mucho más a J. y A. Cada avance que veo en ellos es una celebración conjunta, un logro de equipo. También tengo días malos… claro, y ellos también, pero al verlos crecer, ser mejores amigos, compañeros, estudiantes e hijos me recuerda que esta decisión cautivó mi corazón porque “el tiempo pasa muy rápido”, como muchos dicen, yo no quiero perderme “ese poco tiempo que me queda junto a ellos”.

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